domingo, 1 de diciembre de 2013

La casa

Las familias a veces dejan morir sus raíces. Ya no se oyen los gritos de los niños, esos niños que hoy puede que hayan llegado a cumplir 90 años y que las circunstancias de la vida hicieron que establecieran sus vidas a miles de kilómetros.

Tomada en Berango. Bizkaia


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