sábado, 7 de enero de 2012

La mirada


Esa mañana había amanecido con niebla, la visibilidad era escasa, así que decidí por fin salir del escondrijo. Sólo tenía que atravesar algunos campos, la niebla me ayudaría a pasar desapercibido y pronto estaría a salvo. ¡Cuánto lo deseaba! pero... esas estúpidas ovejas ¿por qué en cuanto me vieron se acercaron todas en rebaño a mirarme?
 Tomada en Sarria. Alava

1 comentario:

  1. ...y eso que algunas se hacen las tontas...
    Muy buena, ana, como siempre

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